viernes, 5 de marzo de 2010

ABC del Sexo Anal


Qué se puede decir del sexo anal que no se haya dicho ya. Quizás sea un buen inicio recordar que la Iglesia Católica lo comprende como una práctica "contra natura" y como tal lo censura. Así, a través del tiempo el sexo anal se continúa comprendiendo como una práctica un tanto "anormal" que muy pocos reconocen entre sus hábitos sexuales.

Sin embargo, muchas jóvenes lo han utilizado y de seguro lo continúan utilizando como una vía para mantener su virginidad vaginal intacta. Práctica que no es nada nueva sino que tiene siglos de antigüedad.

Lo cierto es que el sexo anal requiere ciertas condiciones y es por eso que su práctica es más recomendable cuando la fémina alcanza un estado de excitación intensa. En este sentido, es necesario preparar las condiciones necesarias:

1. Juegos presexuales extensos que permiten que la mujer no solo se excite sino que también se relaje.

2. Cuidar la higiene.

3. Tener a mano un buen lubricante que facilite la penetración. Se recomiendan los de base acuosa ya que resultan menos agresivos para el cuerpo. Los lubricantes con bases de aceite en ocasiones pueden dañar el preservativo.

Nunca está de más aclarar que el sexo anal reporta un riesgo mayor de contraer una enfermedad de transmisión sexual en tanto es más común la rotura de cualquier pequeño vaso sanguíneo.

A las personas que no tienen mucha experiencia en esta práctica se les recomienda tener cuidado e ir poco a poco. Esto quiere decir que normalmente se necesitan varias sesiones de encuentros sexuales antes de lograr la penetración anal. La mayoría de las mujeres presentan cierta resistencia (sustentada en prejuicios o experiencias anteriores negativas o dolorosas) por lo cual es aconsejable iniciar con la estimulación manual en esta zona y observar cómo la mujer reacciona. Poco a poco puede aumentarse la estimulación y su tiempo de duración de manera que sea un cambio paulatino y la mujer vaya dejando de lado sus estereotipos para crear un reflejo de excitación ante la estimulación de la zona anal.

Recuerde que el esfínter no siempre cuenta con la flexibilidad suficiente para la penetración por lo cual es importante ir lográndola poco a poco. Ambos deben tener en cuenta que puede experimentarse una mínima dosis de dolor pero ésta habitualmente se imbrica con el placer de forma tal que no resulta un impedimento para continuar adelante. Cuando el dolor o malestar excede al placer entonces es momento de parar.

El sexo anal realmente es practicado por un porcentaje alto de parejas y aunque lo más usual es que generalmente sea el hombre quien proponga la práctica, a muchas mujeres le resulta altamente apetecible si bien no se atreven a proponerla por el estigma social que pesa a su alrededor.

Como punto final quisiera puntualizar que cualquier tipo de práctica sexual sólo es recomendable cuando el consentimiento y el placer es mutuo. Existen muchísimas formas de dar y recibir placer sexual por lo cual buscar la sintonía en pareja siempre es la mejor opción.

Fuente: http://sexo-eros.blogspot.com/2010/02/abc-del-sexo-anal.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada