viernes, 26 de marzo de 2010

¿Cómo hacer más satisfactorio el juego sexual?


En un artículo anterior hice referencia a la importancia de los (mal llamados) juegos presexuales. Quisiera reafirmar que en muchas ocasiones no es la falta de erección, la eyaculación precoz o las dificultades de la mujer para llegar al orgasmo lo que conduce a la monotonía y a la pérdida de deseo en una relación de pareja sino que la responsabilidad recae en la falta de creatividad e imaginación en los juegos presexuales. Debemos tener en cuenta que en una relación de pareja la satisfacción sexual no proviene tanto de la cantidad de posturas sexuales que asumamos o de los complementos (juguetes eróticos) que podamos incluir sino de la sintonía entre ambos amantes y la creatividad para jugar con la sensualidad.

Sin embargo, todas las personas no son amantes expertos e imaginativos cuando de juegos presexuales se habla ya que esto depende en gran medida de la actitud ante la vida y de cómo se comprenda la sexualidad. La seguridad, la confianza en sí mismo y la autoestima son factores convergentes y esenciales para una persona que disfruta de los juegos presexuales. Disfrutar de los juegos presexuales no implica convertirse en un reservorio de técnicas para estimular a la pareja sino adoptar una actitud diferente ante el erotismo y la sensualidad.

Así, me propongo, y les propongo, centrar nuestra atención en algunos aspectos que considero esenciales para aprender a disfrutar de los juegos presexuales:

1. El conocimiento corporal. Inevitablemente debemos pasar por conocer nuestro cuerpo si deseamos disfrutar del encuentro sexual. Debemos conocer qué estimula nuestros sentidos y de qué forma específica los estimulan. No podemos pretender que nuestra pareja adivine cómo y dónde preferimos las caricias, sobre todo si nosotros mismos no lo sabemos a ciencia cierta. Así, disfrutar de los juegos presexuales presupone un conocimiento profundo de nuestras zonas eróticas y de nuestros gustos en materia de estimulación.

2. El concepto del placer. En muchas ocasiones manejamos un concepto implícito del placer que se convierte en una traba para el disfrute de los juegos presexuales. Ya lo he expresado en otras ocasiones: si ceñimos el placer a la penetración o a la eyaculación o el orgasmo nos estaremos perdiendo parte del encanto de la relación sexual. El goce demanda disfrutar el momento de acercamiento a la pareja, la estimulación del cuerpo en su totalidad y descubrir nuestra capacidad erótica a través de las caricias. El placer implica goce y el gozo puede venir de la mano de las más diversas estimulaciones.

3. La actitud ante el placer. La actitud es una predisposición que nos pone sobre aviso sobre lo que sucederá y modula nuestro comportamiento en una u otra dirección; provocando un acercamiento o un rechazo. En muchas ocasiones nuestra actitud ante la sexualidad y el erotismo no es totalmente positiva, escondiendo una serie de creencias que nos apartan del placer. Así, para ir al encuentro entre dos cuerpos debemos tener bien presente que:

- El erotismo es explosión de los sentidos, no algo pecaminoso ni deleznable.

- No hay nada prohibido en los juegos presexuales si ambas partes de la pareja lo disfrutan y no supone un riesgo para la salud.

- Los juegos presexuales son un desborde de creatividad in situ; por lo cual necesitamos abrirnos a la experiencia y adoptar las propuestas y las caricias de la pareja desde una actitud flexible y de descubrimiento.

4. El tiempo. El sexo rápido está bien para practicarlo en algunos lugares o situaciones particulares pero verdaderamente, con el transcurso del tiempo los juegos presexuales se hacen imprescindibles si no deseamos caer en la más intensa monotonía. Amar y brindar placer implica dedicación y esfuerzo; por lo cual, es muy oportuno que reconsideremos nuestro agitado estilo de vida y comencemos a comprender el coito como un momento de descubrimiento mutuo donde mientras los minutos invertidos se traducen en una relación más satisfactoria para ambos.

5. La comunicación. No basta con descubrir nuestras zonas erógenas, con dedicarle tiempo al sexo o con cambiar nuestra actitud ante el erotismo; también es imprescindible aprender a comunicar con nuestra pareja. Debemos compartir lo que nos gusta y lo que nos desagrada, dejar que el otro entre en nuestro espacio y aprenda a conocernos.

Por supuesto, estos tips no constituyen un camino infalible para aprender a disfrutar de los juegos presexuales pero sin lugar a dudas, practicarlos nos acortará el camino hacia el erotismo y el descubrimiento del placer.

Fuente: http://sexo-eros.blogspot.com/2010/03/como-hacer-mas-satisfactorio-el-juego.html

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