lunes, 15 de marzo de 2010

Las cosas que no nos dijimos: el secreto entre parejas


"Hay un muro de silencio entre mis labios y los tuyos. Un mundo de palabras no dichas y de secretos por descubrir."

Fuera Poético si no fuera tristemente real y, sin lugar a dudas, existirían miles o decenas de miles de parejas en todo el mundo más felices si esta frase no representase su cruda realidad.

Me refiero concretamente a los secretos en el ámbito de la sexualidad. Como de seguro supondrán en mi labor profesional he escuchado bastantes confesiones "inconfesables"; verdades que permanecen ocultas para las parejas.

Estos secretos usualmente se sustentan en dos creencias que se repiten hasta la saciedad: "no se lo diré para no hacerle daño" o simplemente la persona se avergüenza de comunicar su problema o preferencia. Los resultados, en uno u otro caso, son inevitablemente: nefastos.

En muchas ocasiones el secreto explota cual bomba de tiempo y resulta muy difícil, al cabo de los años de convivencia; enterarse de que la esposa o el esposo nunca satisfizo sexualmente a su pareja o que nunca fue totalmente feliz ya que no pudo confesar sus deseos y preferencias más íntimas. Basta ponerse en el lugar del "recién enterado" para comprender que de seguro se sentirá herido, traicionado y con la autoestima en el subsuelo. Realmente no es para menos.

¿Cómo se generan estos secretos?

Generalmente detrás de estas omisiones se encuentra una mutua complacencia. ¿A qué me refiero con este término? A que la persona insatisfecha inicialmente no comparte sus sensaciones para no herir a su pareja y con el paso del tiempo se va haciendo cada vez más difícil contar lo que no se dijo en el primer momento. Pero a la vez, en la mayoría de las ocasiones la pareja imagina, presupone, intuye... que algo no funciona adecuadamente pero no es capaz de preguntar o no desea darse por enterada del problema. Así, se crea un círculo de complicidad hasta que llega el momento (más tarde o más temprano este momento siempre llega) donde la tensión es tanta que los secretos, insatisfacciones y deseos salen a la luz provocando más daño que si se hubiesen exteriorizado en un inicio.

En otras ocasiones el secreto inconfesable se refiere a un gusto o preferencia sexual particular. En ese caso algunas personas optan por llevar una doble vida, satisfaciendo esta predilección sexual con otras parejas o a través de Internet.

Considero que cuando se escoge una pareja para formalizar una relación debe primar la sinceridad y saber hallar un óptimo punto medio donde los deseos de ambos sean satisfechos. La tarea es difícil pero no imposible; la clave para lograrla se halla en la comunicación asertiva, en aprender a comunicar nuestros deseos, insatisfacciones y miedos para intentar llegar a una solución de dos. La incomunicación genera más incomunicación, en muchas ocasiones ambas partes de la pareja desean un cambio pero no se atreven a proponérselo, entonces solo hay una salida: tomar la iniciativa con mucha sensibilidad. En materia de sexualidad solo nosotros mismos sabemos lo que realmente nos apetece, por eso debemos comunicar lo que deseamos y no esperar que nuestra pareja haga el trabajo del detective. Pero sobre todo, debemos ser capaces de explicar cómo nos sentimos en relación con nuestra sexualidad, no basta con reclamar y recibir placer, es necesario aprender a dar.

Fuente: http://sexo-eros.blogspot.com/2010/03/las-cosas-que-no-nos-dijimos-el-secreto.html

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