jueves, 17 de junio de 2010

El ombligo: ese profundo pozo del placer


¿Cuánto sabemos de las zonas erógenas? O lo que sería más importante aún: ¿realmente sabemos estimular todas las zonas erógenas? Probablemente cuando se hable de estas áreas inmediatamente vendrán a nuestra mente las más obvias: el cuello, los senos, los glúteos, los muslos y quizás algún que otro entendido se aventurará hasta las corvas o los pies pero lo cierto es que pocas personas se detienen en el ombligo e incluso hay quienes preguntan si puede considerarse como una zona erógena. Por supuesto, la respuesta es un rotundo: ¡Sí!

Antes de proseguir vale aclarar que no hay nada que decepcione más a una mujer que un cumplido que no llegue a vías de hecho. Me explico mejor, muchos hombres suelen expresar con admiración ?¡que ombligo tan lindo tienes!? o cualquier otro piropo más arriesgado, pero en el momento de las caricias preliminares se olvidan totalmente de esta zona. Es un crasso error porque normalmente nosotras las féminas, si escuchamos un piropo sobre alguna parte de nuestro cuerpo, inmediatamente se nos dispara la imaginación.

Pero en fin, retomando la estimulación de esta zona erótica, lo cierto es que a su alrededor existen varias terminaciones nerviosas que la convierten en un pozo del placer. Probablemente al inicio solo se experimentará un pequeño cosquilleo pero si se mantiene la estimulación añadiéndole otro poco de imaginación, entonces esta pequeña oquedad se convertirá en un insondable centro de gozo. Muchos hombres encuentran este juego muy erótico porque resulta la antesala de placeres mayores y otro tanto sucede con la mujer. No obstante, el juego no tiene porque restringirse al ombligo femenino sino que las féminas también pueden atreverse en la fisonomía masculina, sin lugar a dudas será una grata sorpresa para el compañero.

Para iniciar la ruta hacia el ombligo es recomendable iniciar con suavidad y dulzura, quizás con alguna pluma que brinde un toque muy tenue y que se convierta en el preludio de lo que vendrá posteriormente. Luego podrán continuar con las yemas de los dedos e incluir los aceites aromáticos en forma de pequeños masajes circulares.

Después podrán aventurarte a usar el ombligo cual si fuese una copa donde de seguro el licor adquirirá un sabor altamente erótico. Otros podrán degustar la nata, las fresas o el chocolate. Entonces es el momento de aumentar el ritmo y la presión de las caricias? a continuación? pueden dejar volar su imaginación, imagino que llegados a este punto no sea un problema ;-)

Fuente: http://sexo-eros.blogspot.com/2010/06/el-ombligo-ese-profundo-pozo-del-placer.html

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