jueves, 13 de mayo de 2010

La marcha rápida: aliada indiscutible del desempeño sexual


En muchas ocasiones apelamos a cremas o pastillas presuntamente milagrosas para revitalizar nuestra vida sexual; sin embargo, una solución más sencilla y natural se encuentra al alcance de nuestra mano: los ejercicios físicos.

La actividad física libera testosterona y endorfinas (las denominadas hormonas del placer o la felicidad); por lo cual actúa como un afrodisíaco por excelencia. Sin embargo, no es necesario convertirse en un asiduo del gimnasio o de los aerobics; la marcha rápida o trotar mejora la presión arterial, aumenta el colesterol HDL (más conocido como colesterol bueno) y abre las arterias colaterales de las coronarias por lo que previene los problemas cardiacos y circulatorios y, si se practica en la mañana, suele tener efectos particularmente vigorizantes en las erecciones.

En el caso de las mujeres, en el 2002 investigadores de la Universidad de Harvard encuestaron a casi 74 mil féminas entre los 50 y los 79 años de edad. El análisis de los resultados demostró que practicar diariamente la marcha rápida puede disminuir hasta en un 30% el riesgo cardiovascular facilitando la irrigación sanguínea corporal por lo cual las respuestas fisiológicas sexuales no sufren los grandes cambios propios del envejecimiento prolongándose así la vida erótica.

Dos años antes científicos de la Universidad de Boston realizaron una investigación donde se involucraron un total de 600 hombres. Los resultaron indicaron que aquellos que practicaban ejercicio físico quemando un mínimo de 200 calorías diarias tendrían 2.5 veces menos probabilidades de sufrir disfunción eréctil en un futuro en comparación con los hombres que llevaban una vida sedentaria. Y es que algunos especialistas afirman que la disfunción eréctil no es un trastorno intrínseco al envejecimiento sino un problema de circulación. También se ha demostrado que aquellas personas que bajan de peso reportan un mejor desempeño sexual y una mayor satisfacción en sus relaciones de pareja.

Vale aclarar que hoy por hoy muchos profesionales de la salud abogan por una actividad física moderada que mantenga el cuerpo debidamente tonificado y en línea pero que no provoque una extenuación física y mental. Pero... ¿cómo lo logramos? Para nadie es un secreto que en la actualidad el ritmo vertiginoso de la vida que llevamos no nos deja mucho tiempo; entonces, al menos yo, prefiero tener un pequeño gimnasio en casa de forma que la modorra o el cansancio no me venzan.

Las cintas de correr son un aditamento esencial, sobre todo para las personas que no tienen un sitio debidamente acondicionado para practicar la marcha rápida. Debemos tener en cuenta que practicar la marcha rápida en el pavimento, cuando no somos deportistas expertos, puede provocar daños en los pies, hecho que no sucede con las cintas porque actúan amortizando nuestros pasos. Además, como las cintas de correr más modernas permiten variar no solo la velocidad sino también la inclinación, facilitan el trabajo de los glúteos.

Además de los consabidos efectos físicos, algunos especialistas opinan que los ejercicios más relajantes y saludables son aquellos que tienen una cadencia rítmica como pueden ser: las caminatas o la natación; manteniendo una duración entre 5 y 30 minutos con una intensidad que ronde del 30 al 60% de la intensidad máxima que puede permitirse una persona.

En fin, que ya no tenemos excusas para enfrentarnos a una vida más sana que favorezca una sexualidad más plena.


Fuentes:
Manson, J. E. et. Al. (2002) Walking compared with vigorous exercise for the prevention of cardiovascular events in women. The New England Journal of Medicine; 347(10): 716-725.
Derby, C. A. et. Al. (2000) Modifiable risk factors and erectile dysfunction: can lifestyle canges modify risk? Urology; 56(2): 302-306.
Petruzzello, S. J. et. Al. (1991) A meta analysis on the anxiety-reducing effects of acute and chronic exercise. Sports Medicine; 11 (3): 143-188.
Leon, A.S. et. Al. (1987) Leisure-time physical activity levels and risk of coronary heart disease and death: the multiple risk factor intervention trial. Journal of the American Medical Association; 258: 2388-2395.
De Vries, H.A. (1981) Tranquilizer effects of exercise: A critical review. The Physician and Sportsmedicine; 9: 46-55.



Fuente: http://sexo-eros.blogspot.com/2010/05/la-marcha-rapida-aliada-indiscutible.html

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