jueves, 20 de octubre de 2011

Superar la infidelidad en la pareja: ¿Es posible?


La monogamia es una opción ventajosa para la pareja ya que no solo brinda garantías desde el punto de vista de la salud sexual sino que también las personas se sienten más seguras emocionalmente en la relación. No obstante, a veces la monogamia puede provocar algunos inconvenientes (sobre todo si no se sabe llevar adecuadamente) como el aburrimiento, la monotonía y una vida sexual más limitada.

Aún así, cuando muchas personas deciden formar una pareja estable tienen una serie de expectativas que se relacionan con el apoyo mutuo, la empatía y la fidelidad. El problema comienza cuando la relación se resquebraja e irrumpe la infidelidad.

Normalmente una infidelidad ocasional no pone en gran peligro una relación de pareja que se ha construido a lo largo del tiempo y donde las dos personas se continúan amando. Como en muchas ocasiones el episodio de infidelidad estuvo determinado por una crisis conyugal u otra situación puntual, la persona traicionada casi siempre suele adoptar una actitud flexible y perdona al otro.

Echándole una mirada a las estadísticas, la Journal of Family Psychology resumió recientemente una serie de estudios publicados y halló que realmente la infidelidad es menos común de lo que presuponemos. Los datos afirman que sólo entre el 20 y el 25% de los matrimonios son infieles.

No obstante, en realidad siempre es difícil de determinar la veracidad de estos datos y los mismos están profundamente determinados por la cultura. De hecho, en esta misma revista se publicó otro estudio donde se estudiaron a 4.884 mujeres casadas y se apreció que en la entrevista cara a cara solo el 1% de ellas reconoció haber sido infiel mientras que en el cuestionario online anónimo esta cifra ascendió al 6%.

Pero más allá de los números, lo cierto es que es muy difícil predecir si una pareja puede reconciliarse después de una infidelidad. Esto se debe a que el discurso sobre la infidelidad va por un camino pero la realidad va por otro. Es decir, personas que afirman que no aceptan la infidelidad, cuando se encuentran ante la misma, pueden aceptarla por el miedo a perder a su pareja; y viceversa.

No obstante, lo verdaderamente es importante no es si la pareja continua junta sino la calidad de la relación después de la infidelidad. En muchas ocasiones la pareja no se separa pero la traición ha causado una fisura que ninguno de los dos logra superar. El caso más emblemático es el de una persona que se angustia cuando su pareja (que ya le traicionó) llega a deshoras o cuando duda continuamente de lo que le dice en la búsqueda de los indicios de una segunda infidelidad. Obviamente, este tipo de comportamientos es dañino para ambos porque genera una gran inseguridad que provoca discusiones continuas y un gran malestar.

Cuando la infidelidad no se puede superar definitivamente entonces la pareja debería repensar si vale la pena estar juntos o si simplemente se están causando daño. En el caso de que decidan darse una segunda oportunidad pero no cuenten con los recursos psicológicos para afrontar este problema, la mejor solución es consultar a terapeutas de pareja que pueden ayudarles a recobrar la confianza perdida.


Fuente:
Whisman, M. A. et. Al. (2007) Predicting sexual infidelity in a population-based sample of married individuals. Journal of Family Psychology; 21(2): 320-324.

Fuente: http://sexo-eros.blogspot.com/2011/10/superar-la-infidelidad-en-la-pareja-es.html

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