jueves, 28 de abril de 2011

Disfunción eréctil y tabaco: Un binomio que puede evitarse


Los efectos del tabaco sobre el organismo humano son bien conocidos, destacándose las enfermedades respiratorias, cardiovasculares y algunas formas de cáncer. No obstante, fumar produce otros trastornos igualmente importantes como la Disfunción Eréctil.

La relación entre el tabaco y la Disfunción Eréctil se encuentra demostrada científicamente desde hace varios años. Y pese a lo que puedan pensar muchas personas, no se trata de una exageración sino de la constatación cada vez más precisa de los efectos sobre el sistema vascular peneano que provocan algunas de las sustancias inhaladas tras la combustión de un cigarrillo.

El contenido de los cigarrillos afecta directamente el sistema vascular del pene y causa una notable alteración sobre el sistema nervioso central. Una investigación realizada en la Universidad de Florencia con un total de 1.150 hombres fumadores mostró que estos mostraban una mayor activación del eje hipotálamo-hipofisiario, que es la base del funcionamiento del sistema endocrino y tenían mayores niveles de testosterona y volumen testicular.

Aunque estos datos pueden parecer alentadores, lo cierto es que la incidencia de la Disfunción Eréctil entre estos hombres era mayor debido a que el necesario flujo sanguíneo peneano era muy débil durante la erección. Los problemas de erección del fumador se deben esencialmente a los problemas circulatorios ya que el tabaco afecta los flujos sanguíneos del pene, reduciendo la presión sanguínea en su interior.

Para comprender este proceso debe conocerse que durante la erección grandes cantidades de flujo sanguíneo penetran en las arterias del pene. El sistema venoso peneano, mediante una especie de válvulas, se comprime para evitar que la sangre salga del pene, quedando atrapada en los senos cavernosos. Este mecanismo transcurre de manera normal pero se encuentra alterado en los fumadores y esto le provoca dificultades para iniciar la erección y para mantenerla durante un tiempo prudencial. A la misma vez, las arterias peneanas de los fumadores se encuentran afectadas por una arterioesclerosis acelerada, con mayores depósitos de colesterol y, por lo tanto, con flujos sanguíneos menores.

Otro problema asociado al cigarro es que la nicotina en ellos contenido, a través de los estímulos que incita en el cerebro, provoca rápidas contracciones del tejido del pene, con espasmo de las arterias, disminuyendo todavía más el flujo sanguíneo.

Afortunadamente todo no está perdido para los fumadores ya que un estudio recientemente realizado en la Universidad de Hong Kong afirma que si se deja de fumar, a los seis meses se podrán apreciar mejorías notables en la erección.

La investigación fue realizada en un total de 719 personas que tenían problemas de erección a las cuales se les ayudó para que dejasen de fumar. Pasado sólo un mes, el 95% de los hombres había mejorado considerablemente sus erecciones.

No obstante, la mejor opción para cuidar nuestra salud y vida sexual es no iniciar a fumar ;-)


Fuentes:
Chan, S. S. et. Al. (2010) Smoking-cessation and adherence intervention among Chinese patients with erectile dysfunction. American Journal of Preventive Medicine; 39(3): 251-258.
Natali, a. et. Al. (2005) Heavy smoking is an important risk factor for erectile dysfunction in young men. International Journal of Impotence Research; 17: 227?230.

Fuente: http://sexo-eros.blogspot.com/2011/04/disfuncion-erectil-y-tabaco-un-binomio.html

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